𝗚𝗘𝗦𝗧𝗜Ó𝗡 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟: 𝗔𝗚𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗭𝗢𝗡𝗔 𝗩𝗦 𝗔𝗥𝗧𝗜𝗦𝗧𝗔𝗦. 𝗗𝗜𝗦𝗧𝗥𝗜𝗕𝗨𝗖𝗜Ó𝗡 𝗬 𝗙𝗘𝗥𝗜𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗔𝗥𝗧𝗘𝗦 𝗘𝗦𝗖É𝗡𝗜𝗖𝗔𝗦

El capítulo critica el monopolio local en la gestión cultural, resaltando la importancia de una gestión sostenible y el rol de las ferias en conectar proyectos con el público.

5/8/20244 min read

𝗚𝗘𝗦𝗧𝗜Ó𝗡 𝗗𝗜𝗥𝗘𝗖𝗧𝗔 𝗢 𝗜𝗡𝗗𝗜𝗥𝗘𝗖𝗧𝗔 𝗗𝗘 𝗣𝗥𝗢𝗚𝗥𝗔𝗠𝗔𝗦 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔𝗟𝗘𝗦: 𝗟𝗢𝗦 𝗔𝗚𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗗𝗘 𝗭𝗢𝗡𝗔 𝗩𝗦 𝗔𝗥𝗧𝗜𝗦𝗧𝗔𝗦. 𝗗𝗜𝗦𝗧𝗥𝗜𝗕𝗨𝗖𝗜Ó𝗡 𝗬 𝗙𝗘𝗥𝗜𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗔𝗥𝗧𝗘𝗦 𝗘𝗦𝗖É𝗡𝗜𝗖𝗔𝗦

Como comenté en el capítulo I, el intrusismo en la gestión cultural es algo muy habitual. El perfil de estos pseudo gestores suele ser el de personas que están relacionadas con un género muy concreto dentro una disciplina muy específica. Esto se debe a que en realidad son merchantes de la gestión, que tienen muy bien acotado un género para moverse con su cartera de artistas (en Málaga y provincia suele ser el musical). Todo un negocio y todo un alivio para el concejal de turno que se quita un peso de encima al encontrarse con todo hecho (aunque nos cueste el doble a base de comisiones y vaya en detrimento de los artistas). Se les ve el plumero a estos embajadores comarcales. Estos 'agentes' no tocan otro género que no esté ajeno al de su parcela (podemos identificarles fácilmente viendo que no controlan ni ponen a rodar ninguna otra disciplina ajena a la que venden). Se van convirtiendo en agentes de zona en aras de la cultura, llegando a creerse que un municipio, o un conjunto de ellos, son realmente suyos, como si estuviesen en su salón (menuda jeta). He podido presenciar algún boicoteo de proyectos de estos personajes por tal de proteger su cortijo. Deleznable.

Total, esto no se trata de un mercado acotado, ni siquiera de afianzarse como carterista de artistas y/o colegas afines, tampoco de cómo encontrarse con una oportunidad de lanzar la caña para enlazar proyectos personales a raíz de estas gestiones, muchas de ellas con una buena dosis de esnobismo y con vocación de 𝘨𝘳𝘰𝘶𝘱𝘪𝘦. Esto se trata de controlar el mercado global, de las últimas tendencias artísticas en todas sus variantes, de ser neutro, no de hacer negocio con los ayuntamientos más cercanos. No se trata de uno mismo, sino de la cultura en mayúsculas. Esto consiste en poseer un conocimiento pleno y que de verdad apasione este mundo en todas sus aristas. Prosigo, en mi anterior capítulo hablé sobre la teatralidad aplicada a la música, y ahora me dispongo a tratar un tema que me parece muy interesante: el de la distribución y las ferias de las artes escénicas.

Insisto, a pesar de todo formamos parte de un mercado y eso es determinante a la hora de concebir una idea, de asistir al parto de una creación artística y, por tanto, la forma de dirigir y proyectarla. No somos ajenos a la sostenibilidad del proyecto, en el que nuestra máxima preocupación no debe estar en cubrir gastos para la preproducción del mismo, sino en la sostenibilidad en el tiempo. Preguntarnos constantemente el por qué lo hacemos, para qué lo hacemos, para quién lo hacemos y cómo lo vamos a hacer es fundamental para proyectar el proyecto hacia un mercado real. A raíz de la crisis económica la cultura ha sufrido unos recortes importantes y por ende, se hace más complicada la distribución de un proyecto escénico. Los primeros afectados son aquellos proyectos que se alejan de “todos los públicos” con una propuesta más filosófica, atrevida, contemporánea y que parte de la investigación.

En España, gran parte de la potencialidad que puede aportar las ayudas en la distribución dentro de una Comunidad Autónoma se ven restringidas dependiendo del estado de las arcas de cada una de ellas, al mismo tiempo que existe una gran desigualdad en el proteccionismo de algunas con respecto a otras. Esta heterogeneidad dificulta aún más una distribución en igualdad de oportunidades en el territorio español, y eso debilita al sector en líneas generales.

La distribución es clave para que el proyecto perdure y se sostenga en el tiempo. Para ello es de vital importancia que la persona encargada de distribuir el producto conozca muy bien el terreno y que, a su vez, sea muy conocido en el mercado, ya que el éxito del mismo va acorde a estos dos factores. Por tanto, uno de los pasos más importante (tanto o más como la propia idea creativa del que partió el proyecto) es la elección de la persona que vaya a distribuir el proyecto. A veces, una persona influyente accede a las personas claves sólo con una llamada de teléfono, sin necesidad de ir a las ferias, debido al reconocimiento y a su trayectoria en el mundillo, teniendo un fácil acceso a programadores (subrayo lo de influyentes, no merchantes). Si no se encuentra a esa persona, la alternativa más recomendable sería contratar a una distribuidora y es ahí donde entran las ferias.

Las ferias permiten exhibir, observar, seleccionar y observar cuáles son las últimas tendencias del mercado, pero por encima de todo, es el lugar de creación de mercado, el espacio al que va dirigida la distribución, un punto de encuentro donde nuestra obra tendrá oportunidades, la extensión perfecta donde vender (distribuir).

En España hay dieciséis ferias, y gracias a ella se transforma constantemente las estructuras de distribución y exhibición. Conocer cómo funcionan, por dónde van los tiros y cuáles son los canales de programación no es un asunto baladí en esta materia. Gran parte del éxito radica en saber buscar nuevas formas de distribución, tener una línea de trabajo clara, un sello propio que nos defina en la sociedad y nos sitúe en ella. Hacerse un hueco es vital para permanecer en un mercado complicado como este, y ayuda ofrecer algo nuevo, que tenga interés y no esté reñido con la calidad. Localizar ese nicho de mercado será parte de nuestro éxito a la hora de enfocar la distribución, ya que, si ese producto escénico no llega a ver la luz, todo esto no tendrá sentido alguno.

Como dijo la productora, distribuidora y actriz Rosa María Meras, “La distribución es la oveja negra de las artes escénicas” .

Fotografía: 𝘐𝘮𝘢𝘨𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘮𝘢𝘥𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘸𝘦𝘣 𝘥𝘦 𝘊𝘖𝘍𝘈𝘌