𝗦𝗛𝗔𝗞𝗜𝗥𝗔 𝗬 𝗘𝗟 𝗕𝗜𝗡𝗢𝗠𝗜𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗗𝗜𝗢𝗖𝗥𝗜𝗗𝗔𝗗. 𝗖𝗔𝗣𝗜𝗧𝗔𝗟𝗜𝗦𝗠𝗢 𝗬 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔

La canción de Shakira refleja mediocridad, consumismo y clasismo. Critica la división binaria en la sociedad, el uso de la fama para generar conflictos públicos y la objetificación de la mujer. Se cuestiona el impacto del capitalismo en la cultura, donde se refuerzan la desigualdad social y la superficialidad.

5/8/20244 min read

𝗦𝗛𝗔𝗞𝗜𝗥𝗔 𝗬 𝗘𝗟 𝗕𝗜𝗡𝗢𝗠𝗜𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗠𝗘𝗗𝗜𝗢𝗖𝗥𝗜𝗗𝗔𝗗. 𝗖𝗔𝗣𝗜𝗧𝗔𝗟𝗜𝗦𝗠𝗢 𝗬 𝗖𝗨𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔

Para mí la canción de Shakira representa los peores valores de nuestra sociedad. El escritor británico Gilbert Keith Chesterton afirmaba que “La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta”. Con el fenómeno Shakira creo que ocurre algo similar, pero a la inversa: muchas personas creen estar delante de algo grande sin darse cuenta de que es sólo un ejercicio de mediocridad.

Que cada vez estamos más inmersos en un mundo consumista es más que evidente. Para John Berger “el consumismo consume todo cuestionamiento”, no le faltaba razón. Desaparecen los matices, el espacio natural de toda propuesta para ser identificada, razonada y digerida con criterio y con la participación del término medio, desde perspectivas críticas y sosegadas que permitan a la sociedad tener el mayor control posible de quello que consume. Esto es mucho pedir, vamos a mil por hora, somos cada vez más pragmáticos, individualistas e impulsivos, nos relacionamos a golpe de titular, sólo reaccionamos ante una provocación visual, un video estúpido y otras formas breves que no ocupen más de 15 segundos por idea en nuestro ajetreado día y saturada cabecita. El caldo de cultivo perfecto para crear una sociedad alineada y estúpida en aras del consumismo.

La última canción de Shakira representa la decadencia de la cultura pop, lo peor de la sociedad y es el ejemplo perfecto, a mí juicio, de que la sociedad está más a huevo que nunca para las grandes multinacionales, ya sólo nos movemos entre el blanco o el negro, no hay grises. Eso nos hace más dóciles, porque o eres del Madrid o del Barca, o eres de invierno o de verano, o de Ronaldo o Messi. Tenernos acotados en dos opciones nos hace un poco más imbéciles a todos. Lo último de Shakira es más de lo mismo: o estás con ella o con Piqué, o reconoces el empoderamiento o eres un retrógrada, o ves en esta canción un ejercicio de libertad o estás del lado de los opresores, o eres de Ferrari o de Twingo, o eres de Rolex o de Casio. Mientras nos decidimos los hacemos ricos a golpe de reproducción y propagación de contenido.

El capitalismo es maquiavélico, es capaz de vender algo que mata como elixir de vida, no tiene escrúpulos, va dirigido a lo más animal de nuestro ser, escapa del resquicio analítico de la inteligencia y se asienta en la inconsciencia del ello freudiano. En este sentido, esta canción es de libro. A continuación, me permito desgranar las aristas que conforman los peores valores habidos y por haber en esta canción:

1) ¿Qué clase de ejemplo estamos dando a los jóvenes (y no tan jóvenes) a la hora de solucionar un problema o un fracaso en la vida? Mejor no hablar las cosas, mejor no emplear la discreción, mejor no tratar los problemas con las personas afectadas. Mucho mejor usar el despecho, la provocación y el enfrentamiento en público. Luego hablamos de por qué en las escuelas hay acoso escolar, que los jóvenes usan videos para reírse de otros usando la chulería y estética de matón de barrio del Bronx. Estamos afianzando con esta canción la cultura del “Pohhhh, no veh la que le ha daoooh”, del binomio éxito o fracaso, del rico o del pobre y del vencedor o vencido. Otra vez el binomio simple.

2) No hay tarea más difícil que explicar lo evidente. Ponerte a contracorriente para explicar que estamos asistiendo a un producto machista cuando medio mundo lo vende como un ejercicio de liberación, es harto complicado. Lo más fácil para mí sería callarme y no meterme en líos, pero no lo haré: ESTAMOS ANTE UNA CANCIÓN MACHISTA. Una canción donde una mujer usa su fama para reírse de otra no puede ser un ejemplo de feminismo. Una mujer que se ríe de otra mujer porque ella representa la clase social alta (Ferrari, Rolex) y la otra pertenece a la baja (Twingo, Casio) NO es una canción feminista. Una mujer que es el estereotipo femenino a base de operaciones estéticas y que su apuesta es el físico por delante del intelecto no me parece el mejor ejemplo feminista, sino todo lo contrario, es más de lo mismo del empleado por los hombres durante siglos. Una mujer que se define como un animal (loba) no me parece el mejor ejemplo de feminismo. Para mí una mujer no es un animal, ya ha habido muchos adjetivos empleados por hombres a lo largo de los años para describir así a la mujer.

3) Me parece grotesco el CLASISMO de esta canción. Esto no va de liberarse, ESTO VA DE CLASES SOCIALES. Esta mujer representa a la clase más pudiente del planeta y su lenguaje la delata. ¿Qué hacemos el resto de los comunes aplaudiendo sus comparativas clasistas? ¿Acaso nos gusta imaginarnos que somos los del Ferrari? ¿Acaso nos hace sentir bien imaginándonos con un Rolex en una de nuestras muñecas? ¿Acaso nos hace sentir más poderosos/as imaginarnos que la otra mujer es de clase media y por eso podemos reírnos de ella? ¿Acaso no hemos pensado que nosotros somos el Twingo y el Casio? La estupidez humana no tiene límites, nuestras ganas de ser tan ricos como ellos nos hace mimetizar con la ostentación y la soberbia del que grita de buena mañana encima de un yate con una ristra de colgantes de oro muy horteras. Esto no va de liberación y empoderamiento, esto va de clases sociales, y a mí esta mujer no me representa. 14,5 millones de euros debe a nuestra hacienda tributaria, la que todos pagamos en tiempos muy duros de crisis.

4) Al parecer esta canción ha batido el récord de más reproducciones en un solo día. Esto corrobora lo maquiavélico del asunto. Esta sociedad responde masivamente a ciertas herramientas de marketing usadas con inteligencia, bien dirigidas a nuestra animalidad. Es una obra de ingeniería para ganar dinero y generar dos bandos, el binomio y la tormenta perfecta para crecer como la espuma. Ahora gracias a nosotros/as se han forrado un poco más. Quizá tengan para un Ferrari o un Rolex más. Nosotros seguiremos soñando desde nuestro Twingo convencidos/as de que somos un poco más libres gracias a Shakira.

Y así la cultura está en manos de una mayoría sin más criterio que el de devorar desde el instinto, sin más pretensión que despertar algún recodo de su animalidad. Para pensar ya tenemos el trabajo y nuestros problemas. ¿Quo vadis?