𝗔 𝗟𝗢𝗦 𝗩𝗘𝗖𝗜𝗡𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗗𝗘 𝗕𝗘𝗡𝗔𝗠𝗔𝗥𝗚𝗢𝗦𝗔 𝗬 𝗗𝗘𝗟 𝗦𝗔𝗟𝗧𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗡𝗘𝗚𝗥𝗢

Daniel Lozano muestra su amor por su tierra a través del proyecto "El Molino de San Rafael", que busca revitalizar Benamargosa. La restauración de este molino del siglo XIX transformará el espacio en un centro cultural, gastronómico y educativo que preserve las tradiciones locales.

5/8/20244 min read

𝗔 𝗟𝗢𝗦 𝗩𝗘𝗖𝗜𝗡𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗣𝗨𝗘𝗕𝗟𝗢 𝗗𝗘 𝗕𝗘𝗡𝗔𝗠𝗔𝗥𝗚𝗢𝗦𝗔 𝗬 𝗗𝗘𝗟 𝗦𝗔𝗟𝗧𝗢 𝗗𝗘𝗟 𝗡𝗘𝗚𝗥𝗢

No hay mayor declaración de amor hacia un pueblo que el dejarse la piel desinteresadamente en un proyecto que ha sido aplaudido por expertos en gestión cultural de universidades como la de Salamanca, La Rioja y la de Zaragoza (entre otras).

Desde que era pequeño he sentido mi tierra, mucho, en todas sus aristas y dimensiones, ocupan en mí un espacio emocional muy profundo y sincero. Para los que no me conozcan me llamo Daniel Lozano, soy del Salto del Negro y me dedico a la música desde que tenía seis años. Hice tres carreras en el Conservatorio Superior de Música de Málaga, he desarrollado mi labor docente desde que tenía 21 años y he formado parte de varias decenas de proyectos culturales, como pianista, productor, arreglista y como compositor, publicando en solitario tres discos y un libro para la editorial Si Bemol. Hace poco me formé en algo que me apasiona, la gestión cultural, obteniendo el Máster Experto en Gestión y Emprendimiento de Proyectos Culturales por la Universidad de la Rioja con las más altas calificaciones y con el reconocimiento público de mi proyecto “EL MOLINO DE SAN RAFAEL”.

Escribo este post porque es de justicia que todos conozcan mi trabajo, el que he realizado para el pueblo de Benamargosa, quiero que sus vecinos lo conozcan. He dedicado un año entero a realizarlo, con la más absoluta pasión, de forma desinteresada, desvelándome muchas madrugadas en pandemia para corregir cualquier detalle que hiciera de éste el mejor de los proyectos culturales jamás visto en Málaga y sus alrededores. Deseo que mi trabajo lo conozca el pueblo, es de justicia.

No hace mucho la Diputación de Málaga me premió por este proyecto, era un paso fundamental para que saltase a prensa y se hiciera eco de la noticia en numerosos medios de comunicación, situando al pueblo de Benamargosa en el lugar que le corresponde. Muchos artistas de renombre con los que trabajo no paran de decirme que el proyecto es una maravilla, que ojalá llegase a ser una realidad, que en Málaga (y en España) sería un elemento diferenciador al no haber un proyecto similar.

Ahora sí, paso a contaros de qué trata el proyecto “El Molino de San Rafael”. Se trata de transformar este Molino del S.XIX en un espacio museístico, cultural, gastronómico y educativo EN MAYÚSCULAS, basándose en la sostenibilidad, las tradiciones locales, en multitud de proyectos educativos con centros escolares y con la Universidad. Se llevarían a cabo talleres de todo tipo, certámenes, festival de cine, literatura, poesía, fotografía, etc. La planta baja sería un museo que honrase a la memoria de todo ese elenco de molinos que hay en la Axarquía, con proyecciones, piezas únicas y talleres para escolares (todo esto trabajado con los mayores expertos en molinos de las universidades españolas). La planta de arriba sería una sala polivalente, o sea, para multitud de usos. En ella, a lo largo del año, se desarrollarían programaciones de conciertos, danza, teatro, talleres artísticos y gastronómicos, cursos relacionados con la agricultura y la cocina de nuestra tierra, poniendo en valor todo nuestro vestigio cultural que hemos atesorado durante años, no se me ocurre mejor homenaje a nuestros abuelos que este. Sería un espacio de cultura, tradición, gastronomía y educación. El folclore tendría un lugar esencial en este proyecto: verdiales, maragatas y flamenco. Se me ponen los pelos como escarpias imaginar su inauguración al son de verdiales y degustando productos de la tierra.

Habría un festival de cortometrajes, donde la temática vendría dada por el campo. ¿Os imagináis a todos los jóvenes directores haciendo un cortometraje inspirándose en nuestros cultivos? ¿Se os ocurre un acto de amor más sincero que crear una obra artística inspirándose en nuestro pueblo? Si el Festival de Cine de Málaga entrega una biznaga a modo de premio, ¿por qué no podemos entregar nosotros un limón, un aguacate o un mango como trofeo? Sería precioso.

Ahora quiero hablar de los beneficiarios indirectos: esto generaría un turismo sostenible, amable, nos diferenciaría del binomio turístico de sol-playa que acecha Málaga. Fomentaría el alquiler de casas rurales para acoger a todos los asistentes, revitalizarían los negocios locales y ayudaría a crear más puestos de trabajo, solventando la amenaza de la despoblación que sufren los pueblos. Seríamos una referencia a nivel nacional, sin duda alguna. No hay ejemplos que en un edificio histórico del S.XIX albergue cultura, gastronomía, un museo y talleres educacionales. Los más pequeños del pueblo y sus alrededores tendrían una oportunidad para formarse en valores tan esenciales como es la sostenibilidad, lo tradicional, la sensibilidad artística y la memoria que alberga esta tierra que es única.

Os confieso que llevo años luchando con las administraciones para que aceleren la puesta en marcha de este proyecto, muchas reuniones, documentos, emails, etc. Todo esto de forma desinteresada, porque no me he llevado ni un céntimo, es más, me ha costado energía, ilusión, tiempo y dinero. A veces me desespero porque no veo avance ni interés. Incluso, he de confesaros, que en el camino he sufrido las malas intenciones de algunos personajes “del mundo de la cultura de la Axarquía” que ven en esto una amenaza y no una oportunidad, desprestigiando el proyecto y mi persona de forma poco elegante y zafia, y lo que más me ofende es que ni se lo han leído ni me conocen, señal más que evidente de que se han visto amenazados, saliendo a proteger con gula sus intereses personales, no los colectivos. Por elegancia no diré nombres, no estoy aquí para eso, estoy para luchar por un proyecto hermoso que, a mi juicio, merece nuestra tierra.

Ya compuse y publiqué en el año 2016 una canción que lleva por título “El Molino”, interpretada por Javier Ojeda, cantante del mítico grupo Danza Invisible. Fue mi primer homenaje. Ahora quiero que me ayudéis a dar el segundo paso, que seamos un referente a nivel nacional con un proyecto en mayúsculas como este. ¿Por qué no en Benamargosa? Nos lo merecemos, paisanos.